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Emprender desde la universidad: Biofase, creando bioplásticos con semilla de aguacate

27 Junio 2014

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Producir artículos bioplásticos de forma sostenible, a partir de una fuente natural abundante que no tenga otros usos y que contribuya con el desarrollo de la sociedad, fue el reto que se llevó al laboratorio Scott Munguía, quien cursa la carrera de Ingeniero Químico Administrador (IQA) en el Tecnológico de Monterrey. Su respuesta llegó con la semilla del aguacate.

La investigación que realizó con sus compañeros Mauricio Valdés, Carolina Cavazos, Everardo Padilla y Juan A. Osorio, alumnos del Tecnológico de Monterrey en el Campus Monterrey, les permitió extraer un nuevo material de un producto residual como es la semilla de aguacate. Aislaron un monómero que se polimeriza para generar un plástico completamente verde y sustentable, desarrollando para ello un proceso industrial viable y patentando el descubrimiento.

México es el mayor productor de aguacate en el mundo. Cada año produce más de un millón de toneladas, con una fracción importante de esta cantidad destinada a alimentos procesados como el guacamole, lo que deja cerca de 4.700 toneladas de semillas desechadas cada mes, lo cual es suficiente para satisfacer hasta 10 veces la demanda de bioplásticos del país, asegura Munguía.

En 2012, Scott Munguía creó la empresa Biofase, emprendimiento que ha recibido reconocimientos como el Premio FRISA al Mérito Emprendedor en 2012 o el Premio de la Idea a la Acción de RedEmprendia Spin ese mismo año. Además, acaba de ser nombrado uno de los Innovadores mexicanos menores de 35 años por MIT Technology Review.

"En Biofase nos dedicamos al desarrollo de bioresinas, bioplásticos o biopolímeros –se les conoce de las tres maneras- y tratamos de resolver un problema importante que existe no sólo en México sino en todo el mundo que es la contaminación generada por los plásticos derivados del petróleo. Nosotros generamos una nueva alternativa para poder resolver esto", explica Munguía. Su proceso permite que las bioresinas tengan un menú de aplicaciones que van desde bolsas delgadas hasta elementos sólidos como envases o cubiertos. Biofase vende la resina termoplástica a otras empresas para que la procesen y comercialicen.

Con una producción estimada de 50 toneladas mensuales durante este año, el alumno de Campus Monterrey tiene como meta triplicar esta cifra en 2015 e incorporar nuevos productos. En entrevista con Technology Review México con motivo de su reconocimiento, Munguía compartió que espera que la producción se incremente a medida que aumente la penetración en el mercado, pues el problema actual es el precio que duplica el de los productos derivados del petróleo. 

Para el alumno del Campus Monterrey la respuesta a este dilema está en la tecnología y en el aprovechamiento del desecho de la industria agroalimentaria que reducen hasta la cuarta parte del costo de producción. "Pensamos que es posible acercar el precio del bioplástico al del plástico convencional y esperamos lograrlo en los próximos cinco años", afirma.

Fuente: 
TEC de Monterrey
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